Tres hermanos. Una obsesión.
Todo comenzó con una simple curiosidad por el matcha. Lo que empezó como un descubrimiento personal terminó convirtiéndose en un proyecto: acercar a Latinoamérica un matcha auténtico, respetando su origen, su tradición y su forma de preparación.
Viajamos a Japón para aprender
Antes de lanzar SADŌ, viajamos a Japón para conocer el matcha desde su origen. Recorrimos distintas regiones productoras, nos formamos a través de cursos especializados y trabajamos junto a agricultores locales para comprender de primera mano su cultivo y cosecha.
Más que una bebida
Seleccionamos matcha ceremonial de Shizuoka, una de las regiones más reconocidas de Japón por la calidad de su té. Creemos que el matcha es una invitación a bajar el ritmo, estar presentes y transformar una rutina diaria en un pequeño ritual.
Un ritual, no una bebida.
